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¿Cuál es la Realidad con los Rayos X en el Embarazo?

El embarazo es una época en la que hay que cuidarse mucho, así como al niño por nacer. En esos meses hay cosas especialmente importantes, como por ejemplo, comer en forma adecuada, no fumar ni beber y tener mucho cuidado con las medicinas, tanto las recetadas como las que se compran sin receta. También es necesario prestar atención especial a los Rayos X que pueden ser usados por accidente por el desconocimiento de la gravidez, así como a otros procedimientos de radiación similares en la zona abdominal.

El diagnóstico por medio de los Rayos X le puede proporcionar al médico información importante, que incluso puede salvarle la vida, acerca de la condición de una persona. Pero, como ocurre con tantas cosas, los Rayos X presentan riesgos tanto como beneficios. Sólo deben usarse cuando le proporcionen al médico la información necesaria para tratarla.

Es posible que nunca necesite Rayos X de la zona abdominal durante el embarazo. Pero, a veces, debido a una condición clínica especial, es posible que su médico considere necesario realizar una radiografía de la parte inferior del torso o de la zona abdominal. Si ocurriera esto no se inquiete. El riesgo que corren tanto usted como su bebé por nacer es muy reducido y los beneficios de descubrir lo que el médico necesita saber acerca de su estado, son mucho mayores. El riesgo de no hacerse una radiografía necesaria pudiera ser mucho mayor que el riesgo producido por la radiación. Pero, ni los riesgos menores deben ser tomados a no ser que resulten necesarios.

Usted puede reducir estos riesgos advirtiéndole a su médico que está embarazada o cree estarlo, siempre que él recomiende que le hagan una radiografía del abdomen. Si está embarazada, el médico pudiera decidir que lo mejor sería cancelar la radiografía o posponerla, o quizás modificarla y reducir la cantidad de radiación. O, según sus necesidades médicas, y comprendiendo que el riesgo es muy reducido, el médico quizás considere que es mejor seguir adelante con la radiografía tal y como se había planificado. De cualquier modo, usted debe estar en libertad de hablar con su médico acerca de esta decisión.

Durante la mayoría de los exámenes con Rayos X, como por ejemplo, las radiografías de los brazos, piernas, cabeza, dentadura o pecho, los órganos reproductores no están expuestos directamente a los rayos. De modo que este tipo de radiografía, cuando está hecha en la forma debida, no implica riesgos para el niño por nacer. Sin embargo, los Rayos X de la parte inferior del torso de la madre, o sea, el abdomen, el estómago, la pelvis, la parte inferior de la espalda o los riñones, pueden exponer al niño por nacer al rayo directo de los Rayos X.

Entre los científicos reina el desacuerdo en cuanto a si las cantidades pequeñas de radiación utilizadas en la radiología diagnóstica pueden hacerle daño a la criatura por nacer. Pero sí se sabe que ésta es muy sensible a los efectos de la radiación, ciertas drogas, el alcohol excesivo y las infecciones. Esto es cierto en parte porque las células se están dividiendo rápidamente y se están convirtiendo en órganos, lo que podría aumentar ligeramente la posibilidad de que se produzcan defectos congénitos o aparezcan en el futuro enfermedades como leucemia.

Es necesario señalar, sin embargo, que la mayoría de los defectos congénitos y las enfermedades de la niñez, se producen aún cuando la madre no se vea expuesta a un agente dañino conocido durante el embarazo y la mayoría de esos problemas son por la herencia o los errores esporádicos en el proceso del desarrollo. En caso que le tomen una radiografía y no sepa que está embarazada , no se alarme. Recuerde que la posibilidad de que usted o el niño por nacer reciban algún daño debido a una radiografía, es muy pequeña.

En caso que requiera una radiografía, lo más importante es informar a su médico si está embarazada o cree estarlo. Esto es de suma importancia, para el caso de que el doctor tenga que recetarle alguna medicina o para los casos en que hay que recurrir a la medicina nuclear, así como a los Rayos X. Recuerde que esto es cierto aún en las primeras semanas de embarazo.

Si está embarazada, o cree estarlo, no sostenga en brazos a una criatura a la que le estén tomando una radiografía. Si no está embarazada y le piden que sostenga en brazos a una criatura a la que le van a hacer una radiografía, pida un delantal de plomo para proteger sus órganos reproductores. Lo mismo se debe hacer cuando se va a hacer una radiografía de cualquier otra parte del organismo que no sea el abdomen. Esto impedirá que sufran daño sus genes, daño que podría ser transmitido a sus futuros descendientes, causándoles efectos dañinos.