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¿Qué Pasa con los Tacones?

El peso de una mujer no embarazada está centrado en medio de su pelvis. Durante el embarazo, el centro se traslada hacia adelante debido al peso del bebé. La mayoría de las mujeres compensan este peso inclinándose hacia atrás, con la parte superior el cuerpo, lo cual aumenta la curva en la zona inferior de la espalda, conocido como lordosis. Esto, junto con el aumento de tensión en los músculos abdominales, resulta en que se resienta la columna vertebral y provoque molestias en la espalda. El uso de zapatos con tacón alto, sobre todo al final del embarazo, hace que se aumenten estos síntomas y pueda producirse más dolor lumbar. Por otro lado, en la mujer embarazada las articulaciones son más frágiles y es más factible que ocurran lesiones como esguinces. La embarazada debe usar zapatos cómodos, de material flexible, de suela no resbaladiza y que sujeten bien el pié pero sin comprimirlo. Es recomendable evitar los tacones altos y los zapatos totalmente planos (se aconseja un talón máximo de 5 cm y de base ancha).