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Viajar en Avión

La mayoría de las líneas aéreas permiten volar hasta la semana 36 en rutas nacionales y hasta la 35 en las internacionales; sin embargo, cada aerolínea puede tener sus propias limitaciones, por eso es preferible preguntar el límite de edad gestacional, aunque es mejor llevar una autorización del médico que la esté controlando.

Viajar no es recomendable cuando se anticipe alguna complicación obstétrica o médica tales como parto prematuro, preeclampsia, diabetes mal controlada, amenaza de aborto y en la anemia de células falciformes, que se puede exacerbar a gran altitud. Aunque se ha señalado un aumento de la frecuencia de aborto en las aeromozas, esto no ocurre en la población normal.

Antes del vuelo, se debe evitar la ingestión de gaseosas o alimentos que produzcan gas porque los gases se expanden con la altura. Debido a la posibilidad de retención de líquidos y de trombosis de miembros inferiores, ocasionado por la inmovilidad en vuelos largos, se recomiendan las medias para várices y el mover periódicamente las extremidades. El cinturón de seguridad debe ser colocado en la parte baja del abdomen, entre la parte protuberante del abdomen y la pelvis, no sólo cuando se lo indiquen, sino durante todo el vuelo.

Aunque la mayoría de los vuelos se realizan entre 32.000 y 41.000 pies, la presión de la cabina se mantiene entre 6.000 y 8.000 pies. La presión que se mantiene en la cabina puede ocasionar aumento de la frecuencia cardiaca, aumento de la presión sanguínea y disminución de la capacidad aeróbica. Estos cambios no suelen ocasionar problemas en una embarazada normal, pero sí en la embarazada con problemas cardiovasculares. En estos casos y si el vuelo es indispensable, se recomienda realizarlo con suministro continuo de oxígeno.

Una preocupación frecuente es el hecho de pasar por las maquinas detectores de metales. No hay problema, son inocuas para su bebe.

No se Olvide de Solicitarle a su Médico la Autorización para Poder Abordar el Avión.