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Control Médico del Embarazo

El control médico durante el embarazo es muy importante. Se ha de comenzar cuando la señora conoce de su gestación. Las visitas medicas en un embarazo normal se hacen mensualmente hasta el octavo mes de gestación y después cada una o dos semanas. Dicho control se basa en las exploraciones clínicas periódicas que realiza el médico, y también en una serie de procedimientos técnicos que permiten completar el control clínico y profundizar en caso necesario.

Exploraciones Médicas

Durante las visitas se incluye un análisis de orina, el control del peso y la tensión arterial. La exploración abdominal, con especial atención al crecimiento del feto, fijándose en la altura uterina y la auscultación del latido fetal.

Pruebas Complementarias

La pruebas complementarias que se solicitan durante el curso del embarazo son las siguientes:

  1. Exámenes de Laboratorio

En la primera consulta se solicitan exámenes generales de sangre, que incluyen las pruebas serológicas, grupo sanguíneo y RH materno, de orina para comprobar las condiciones en que se inicia la gestación.

En el tercer y cuarto mes de gestación se solicita un test de tolerancia a la glucosa para diagnosticar la diabetes gestacional. También los marcadores hormonales para conocer las probabilidades de riesgo del síndrome de Down.

En el sexto mes de gestación se solicita un test de tolerancia a la glucosa.

En el séptimo mes se solicita un cultivo de flujo vaginal para comprobar que no exista ninguna infección genital capaz de contaminar al feto en el momento del parto; también, un urocultivo de control.

En el 8 mes se solicitan nuevos exámenes generales de sangre y orina para comprobar las condiciones maternas de cara al parto.

  1. Controles Ecográficos

La ecografía es una exploración con ultrasonidos que permiten el estudio del embarazo, sin perjuicios para el feto. En todos los embarazos normales se solicitan al menos 4 ecografías de control. La primera se realiza dentro de los tres primeros meses de embarazo para fijar exactamente la edad gestacional del feto y medir la sonolucencia nucal, la cual constituye un marcador de riesgo para síndrome de Down. La segunda es de detalle o de tercer nivel, se realiza entre las 20 y 24 semanas, esta es la más importante de todas ya que sirve para diagnosticar posibles malformaciones del feto. La tercera ecografía se realiza a las 30-32 semanas y sirve para comprobar el crecimiento fetal. La cuarta ecografía se realiza entre las 36 y 38 semanas, para comprobar el crecimiento, la posición fetal, l placenta y la cantidad de líquido amniótico.

“No obstante, la ecografía es una prueba de diagnóstico por la imagen que está sujeta a múltiples variables individuales de interpretación. Por lo tanto, todo y que es un método útil y válido, no es una prueba infalible y siempre pueden haber algunas malformaciones que se queden sin diagnosticar.”

  1. Monitorización Fetal

mediante un aparato, que porta unos sensores que se colocan sobre el abdomen de la madre, es posible registrar, de forma continua, la actividad cardiaca fetal. Es una prueba preventiva y con su interpretación se hace un pronóstico del bienestar fetal. Puede que no realice en algunos embarazos, sobre todo los de bajo riesgo; en caso de solicitarse, la periodicidad depende de los resultados y de la patología por la cual se solicita.

  1. Amniocentesis/Biopsia de Corion

Son pruebas cromosómicas que sirven para detectar las taras cromosómicas del embrión, mediante el estudio del cariotipo fetal. No son pruebas rutinarias y se practican cuando hay una indicación concreta, como la edad materna, antecedentes en la familia, alteración en los marcadores bioquímicos, alteración ecográfica, o también por deseo expreso de los padres que desean tener una seguridad absoluta del bienestar cromosómico del futuro hijo. Pero teniendo en cuenta que el riesgo de pérdida fetal se considera del 0.5 al 1% al practicarlas.

  1. Indice de Riesgo del Síndrome de Down (Marcadores Bioquímicos)

a diferencia del cariotipo fetal, el índice de riesgo para el síndrome de Down no es una prueba diagnóstica “esta determinación es una estimación estadística del riesgo”

Se comparan los valores plasmáticos de beta hCG y alfa feto proteína (AFP) con las medianas correspondientes a las semanas de gestación, peso y edad materna; A través de un cálculo se modifica el índice de riesgo propio para la edad materna hasta dar el riesgo final. Estudios recientes indican que una AFP plasmática inferior a la mediana o una hCG superior a la mediana comparten un factor de riesgo adicional para el síndrome de Down; y una AFP plasmática muy superior a la mediana comporta un riesgo adicional para los defectos del tubo neural (espina bífida).

“El resultado se expresa como una probabilidad” él limite de tal es de 1/270 y es el índice que por edad corresponde a una madre de 35 años de tener un hijo con síndrome de Down. Probabilidades inferiores a este límite (por ejemplo 1/500) son un indicador favorable. Probabilidades superiores (por ejemplo 1/100) son indicadores desfavorables, pero no aseguran que el feto presenta una cromosomopatía, en este caso se ha de completar el estudio practicando una amniocentesis para conocer el cariotipo fetal.

El periodo en que se recomienda practicar esta determinación es entre la semana 14 y 17 de gestación.

“El riesgo de una patología malformativa o de una enfermedad congénita existe siempre en toda embarazada. Se realizan una serie de pruebas, que descartan muchas patologías, pero no se puede saber con certeza absoluta por parte del médico, que queden todas diagnosticadas. Algunas pruebas pueden fallar o algunas patologías a la luz del estado actual del diagnóstico prenatal no pueden ser susceptibles de diagnóstico intra útero”.

  1. Vacuna Antitetánica

El tétanos es una enfermedad grave con una tasa de mortalidad elevada. Hoy día no existe ninguna duda que la vacunación es la medida de prevención más eficaz para combatirla.

En Colombia la cobertura vacunal en la población infantil es muy alta, pero en la población adulta es espectacularmente baja, y eso explica el elevado número de casos que se detectan. Por este motivo la organización mundial de la salud recomienda hacer campañas de vacunación dirigidas prioritariamente a embarazadas, gente mayor de 50 años y drogadictos.

La vacunación de la embarazada no solo previene el tétanos neonatal sino también el maternal (puerperal, post aborto) ya que es una de las formas más frecuentes y graves de tétanos alrededor del mundo.

La vacuna antitetánica es de las más eficaces que hay en el mercado. Con pocas dosis y escasas reacciones adversas da una inmunidad a largo plazo. Se aplica una primera dosis, al mes la segunda y a los seis meses la tercera. Después se administran dosis de refuerzo cada 10 años.

En la señora embarazada no vacunada se ha de comenzar la vacunación a partir del segundo trimestre de embarazo y se han de completar las dos primeras dosis al menos 20 días antes del parto, para que el bebé tenga anticuerpos protectores al nacer.