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Inducción a la Ovulación (Estimulación Ovárica Controlada)

Inducción a la Ovulación

Una de las causas más comunes de los problemas de fertilidad es la ausencia de ovulación. Cuando la ovulación no ocurre, el embarazo tampoco puede tener lugar. Si existen problemas de ovulación, entonces el ciclo generalmente es irregular o no hay menstruaciones; si la segunda fase del ciclo (fase lútea) es demasiado corta, esto puede también reducir la fertilidad. Afortunadamente, cuando los ovarios no liberan un óvulo mensualmente, a menudo es posible inducirlo con medicación. A esto se lo denomina inducción de la ovulación.

Durante un ciclo de ovulación espontánea, sólo un óvulo es producido y tiene la oportunidad de ser fecundado. El objetivo de la estimulación ovárica controlada es conseguir un mayor número de óvulos para aumentar la probabilidad de lograr un embarazo. Se requieren varios óvulos porque algunos podrían tener alteraciones cromosómicas que pueden impedir el embarazo, la frecuencia de alteraciones cromosómicas aumenta con la edad de la mujer.

Inducción a la Ovulación

La estimulación de los ovarios se realiza administrando medicamentos orales y hormonas inyectadas. Este tratamiento dura en promedio entre 10 y 12 días. Durante este período, se hace un seguimiento ecográfico (de 3 a 4 ecografías transvaginales) para evaluar el crecimiento y el desarrollo de los folículos (estructuras de los ovarios que contienen los óvulos). Además se pueden tomar algunas muestras de sangre para medir algunos niveles hormonales. Cuando la mayoría de los folículos ha alcanzado un tamaño adecuado (promedio de 18 - 20 mm), se inyecta otra hormona (HCG), que es la encargada de terminar la maduración folicular. Alrededor de 36 horas después de esta inyección se programan las relaciones sexuales o la técnica de reproducción asistida indicada para el caso particular de cada pareja.

En el 90% de las mujeres que se someten a este tratamiento se consiguen varios óvulos, y sólo un 10% responde mal o no responde. En el caso de relaciones sexuales dirigidas o de inseminación intrauterina se procura tener un número bajo de óvulos para disminuir el riesgo de embarazo múltiple. En el caso de fecundación in vitro (FIV) o ICSI, se necesitan más óvulos pero se transfieren pocos embriones para disminuir este riesgo y los demás se pueden vitrificar. El médico decidirá qué terapia es la más adecuada para una pareja, esto depende, entre otras cosas, de la razón subyacente al porqué no está teniendo lugar la ovulación.