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Síndrome de Ovarios Poliquísticos

¿Qué es el Síndrome del Ovario Poliquístico (SOP)?

Síndrome de Ovarios Poliquísticos

El síndrome de ovarios poliquísticos (SOP o PCOS), también conocido simplemente como ovarios poliquísticos o Síndrome de Stein-Leventhal, es la alteración endocrinológica más frecuente en la mujer, afectando a un 6-10% de las mujeres en edad reproductiva. Es la principal causa de infertilidad por anovulación.

El SOP está causado por un desorden del ovario y la glándula pituitaria que provoca una producción hormonal desbalanceada.

Las pacientes con SOP tienen órganos reproductivos normales, incluyendo el útero y las trompas de Falopio. Sin embargo, sus ovarios están agrandados y contienen múltiples y pequeños micro quistes. Fácilmente detectados por ultrasonido, estos quistes usualmente permanecen pequeños y no requieren ser eliminados. Tampoco se cree que incrementen el riesgo de cáncer ovárico.

El Síndrome de Ovario Poliquístico, SOP, se caracteriza por un conjunto de síntomas que parecen no relacionarse entre sí, como la obesidad, períodos menstruales irregulares, acné y aumento del vello facial. Las mujeres con SOP tienen siete veces más riesgo de padecer una patología cardiaca (enfermedad coronaria e infarto del miocardio), el 40% va a desarrollar una diabetes tipo 2 y tienen un riesgo aumentado para cáncer de endometrio.

Diagnóstico del SOP

Las mujeres con ovarios poliquísticos pueden exhibir una amplia gama de síntomas clínicos o complicaciones a largo plazo como:

  1. Quistes en los ovarios: El indicador más usado para diagnosticar el SOP es la imagen ecográfica, obtenida por vía vaginal, en la que se pueden observar en uno o ambos ovarios la presencia de más de 8 folículos menores de 10 milímetros de diámetro. Sin embargo pueden hallarse ovarios de estas características en mujeres normales y mujeres con otras enfermedades endocrinológicas como la amenorrea (ausencia de menstruaciones) hipotalámica y la hiperplasia suprarrenal congénita.
  2. Alteraciones de la ovulación: Son muy frecuentes y se presentan como reglas irregulares, períodos muy largos sin menstruación o ausencia de las mismas. Esto se llama oligomenorrea o amenorrea y comienza alrededor de la menarquía o primera menstruación. Hay gran variabilidad en el grado y cronicidad de la irregularidad menstrual. Una joven debería menstruar con una frecuencia de intervalos entre 24 a 36 días. Si presenta períodos de 45, 60 o más días sin menstruar tiene una alteración en la ovulación. La irregularidad menstrual no se mejora con el tiempo, sino que permanece igual o se empeora.
  3. Hiperandrogenismo (aumento en los andrógenos) e hirsutismo (aumento en la cantidad de vello corporal): un número importante de pacientes que consultan por disfunción ovárica (hirsutismo, acné, irregularidades menstruales u obesidad) presentan alteraciones en los niveles de andrógenos (hormonas de predominio en los hombres como la testosterona), siendo la patología más frecuente el hiperandrogenismo (66.9%), el que sería de origen ovárico y/o suprarrenal. También hay una alteración en la SHBG, o proteína transportadora de hormonas esteroideas. La principal muestra del hiperandrogenismo es un aumento de vello siguiendo patrones típicamente masculinos (hirsutismo).
  4. Acné: Muchas pacientes de SOP presentan problemas de piel grasa y acné, debido al exceso de andrógenos.
  5. Obesidad: El 40-50% de las pacientes con SOP tiene problemas de obesidad. Esta es de tipo androide y se sabe que al no tratarla empeora la resistencia insulínica.
  6. Resistencia a la insulina: En un gran porcentaje (entre 50% y 80% según diferentes fuentes) de mujeres con SOP se ha observado hiperinsulinemia o resistencia insulínica. Eso significa que su organismo no utiliza la insulina adecuadamente y como resultado, la produce en exceso para compensar. Los antecedentes familiares de diabetes, hipertensión, colesterol alto y/o calvicie indican que puede existir predisposición genética a tener un SOP. Los altos niveles de insulina pueden tener un impacto en los ovarios, el páncreas y la producción de andrógenos. Desgraciadamente, a mayor sobrepeso, se produce más insulina. Pero la sobreproducción de insulina también hace más difícil adelgazar lo que trae otros problemas médicos. La resistencia a la insulina es más notoria en pacientes con anovulación crónica. El aumento en la insulina se relaciona con la mayoría de las complicaciones tardías.

Las pacientes con SOP son más propensas a desarrollar diabetes y enfermedad cardíaca, y experimentar secreción de leche por los senos.

  1. Cáncer de endometrio: Las mujeres con SOP mayor riesgo de desarrollar cáncer de endometrio debido a la anovulación crónica, ya que se produce sobre exposición a estrógenos. Este factor se ve agravado en presencia de obesidad, hipertensión y diabetes, que se relaciona con cáncer endometrial.
  2. Cáncer de ovario: El cáncer de ovario también está aumentado en 2 a 3 veces, sobre todo en aquellas pacientes que no han utilizado anticonceptivos orales, que tienen un efecto protector en el desarrollo del cáncer de ovario y endometrial.
  3. Complicaciones en el embarazo: Durante los primeros tres meses del embarazo los ovarios deben producir gran cantidad de progesterona, pero debido al mal funcionamiento de los ovarios poliquísticos, a menudo no producen la suficiente para mantener el embarazo, dándose así un alto porcentaje de abortos durante el primer trimestre. Actualmente muchas pacientes de SOP reciben complementos de progesterona para evitar el aborto. A partir del tercer mes la placenta ya se encarga de la producción de progesterona, pudiendo así retirar la medicación.

Algunos estudios han demostrado una mayor incidencia de preeclampsia (hipertensión en el embarazo) en las pacientes con SOP. Afortunadamente este riesgo no es muy importante.

Parte del problema es que los síntomas del SOP se manifiestan de diferentes maneras. Las mujeres con SOP pueden tener cualquier combinación de síntomas con distintos grados de severidad, dificultando así el diagnóstico de la enfermedad. Como resultado, los investigadores, médicos y pacientes deben ver a los síntomas de manera individual y no colectiva. Debe notarse que algunas mujeres que tienen ovarios poliquísticos no experimentan ninguno de los síntomas asociados con el desorden.

Desafortunadamente, muchos médicos no están familiarizados con esta patología y la ignoran o la sub diagnostican. Como hay muchos síntomas, llegar a un diagnóstico puede ser difícil. El diagnóstico incluye ver una paciente con antecedentes de obesidad, ciclos irregulares y problemas en el pelo y la piel, asociados con altos niveles de andrógenos, análisis hormonales que incluyen insulina y perfil lipídico y una ecografía transvaginal de alta resolución de los ovarios.

Se ha estudiado mucho sobre el SOP, pero poco se sabe todavía de este síndrome. No se sabe la razón por la cual un 6-10% de las mujeres en edad reproductiva contraen el síndrome. Se cree que existe una predisposición genética la cual es autosómica dominante, es decir basta con que uno de los dos padres tenga predisposición a esta alteración para que pueda manifestarse.

Perfil Hormonal

Hay muchos factores asociados a los ovarios poliquísticos, particularmente la obesidad. El tejido graso produce estrógenos, y los niveles altos de estrógenos pueden inhibir la producción de hormona folículo estimulante (FSH) por la glándula pituitaria. Esto evita la ovulación normal, lo que puede causar SOP.

De forma similar, disfunciones de la glándula tiroides, pituitaria o glándulas adrenales pueden también provocar niveles anormales de producción de andrógenos, interrumpiéndose la ovulación y apareciendo síntomas de SOP.

En los análisis hormonales realizados para diagnosticar el SOP, se suelen observar los niveles de LH (hormona luteinizante), FSH y testosterona, resultando habitualmente unos niveles altos de LH con FSH normal (LH/FSH≥2.5), y niveles séricos altos de testosterona.

Cuando los niveles de LH son muy altos, el folículo para de crecer demasiado pronto. Esta anormalidad puede causar que los ovarios secreten altos niveles de andrógenos, lo que causa en algunas mujeres el crecimiento de vello con un patrón masculino.

Mientras que estos factores se conocen desde hace algún tiempo, nuevas investigaciones demuestran que los altos niveles de la hormona insulina pueden aumentar los niveles de LH y afectar adversamente el folículo directamente.

Comparando mujeres con SOP y mujeres normales se demuestra que las primeras presentan una elevación de los niveles de progesterona libre, de androstenediona, LH, aumento de la relación LH/FSH (en un 70% de los casos), estradiol libre, estrona e insulina en ayunas; así como una reducción de los niveles de proteína transportadora de hormonas esteroides (SHBG).

Si separamos a las pacientes con SOP en dos grupos, Obesas y No Obesas, se observa que las obesas presentan elevados niveles de insulina, testosterona libre y estrona, pero bajos de SHBG, IGF-BP I (proteína transportadora de factores de crecimiento insulina-símiles) y normales de LH.

El perfil endocrinológico varía de acuerdo a la sintomatología. Las mujeres con SOP que ovulan y menstrúan tienen niveles bajos de LH, testosterona, androstenediona e insulina en ayunas en comparación con las que no lo hacen.

La resistencia a la insulina ocurre cuando hay oligomenorrea o amenorrea, pero no en las pacientes con ciclos regulares.

Las pacientes hirsutas tienen niveles elevados de andrógenos y bajos de SHBG en comparación con las que no lo son.

Las concentraciones de LH son elevadas en pacientes infértiles y en aquellas que abortan.

Tratamientos

Síndrome de Ovarios Poliquísticos

No existe una cura para el SOP, los tratamientos son dirigidos hacia los síntomas más comunes: obesidad, hirsutismo, irregularidades menstruales e infertilidad.

El perder peso es un tratamiento efectivo para el SOP, pero puede ser difícil. La producción aumentada de andrógenos contribuye a dificultar el bajar de peso. Un plan para bajar de peso a largo plazo, combinado con orientación adecuada y ejercicio, es muy efectivo para minimizar los efectos de SOP.

En mujeres obesas la pérdida del 5% o más del peso corporal total es capaz de revertir severamente los síntomas. Esto sería probablemente resultado de la disminución de las concentraciones de insulina y de la resistencia a la misma. El ejercicio moderado favorece una mejor utilización de la insulina, y por lo tanto, contribuye a mejorar la sintomatología. Actualmente se empiezan a utilizar medicamentos destinados inicialmente a pacientes con diabetes para tratar la resistencia a la insulina del SOP, uno de estos es la Metformina. Bajar los niveles de insulina restablece las menstruaciones y disminuye la producción de testosterona, por lo que disminuyen los síntomas asociados al exceso de hormonas masculinas: el crecimiento del pelo, el acné, la obesidad y el riesgo cardiovascular.

Los tratamientos hormonales pueden también ayudar a aliviar el crecimiento excesivo del pelo, así como a restaurar la menstruación normal y la ovulación. Los anticonceptivos orales han sido usados para tratar estos síntomas, pero no son recomendados para mujeres que fuman.

El tratamiento a seguir dependerá de si la mujer desea concebir o no. En caso de no desear el embarazo los principales tratamientos son:

  1. Hirsutismo
      • Espironolactona
      • Acetato de ciproterona
      • Flutamida
      • Finasteride

En ocasiones la única solución para el hirsutismo consiste en medidas cosméticas (decoloración, depilación, etc), esto es así en casos de hirsutismo poco severo o hirsutismo con alteraciones metabólicas importantes. También las medidas cosméticas pueden necesarias como coadyuvantes del tratamiento durante los 3 primeros meses.

  1. Alteraciones Metabólicas

Con medicamentos como la Metformina, se puede conseguir una mejoría de la resistencia a la insulina, consiguiendo en bastantes casos ciclos ovulatorios con buenas tasas de fertilidad y disminución de los niveles de andrógenos. Estos tratamientos son más efectivos si se acompañan de una dieta adecuada.

  1. Alteraciones del ciclo menstrual
    • Estroprogestágenos, dentro de estos los anticonceptivos orales.
    • Progestágenos solos.

Es necesario saber que regularizar los ciclos con base en la administración de hormonas (en forma de anticonceptivos orales u otros) no necesariamente mejora el SOP, sino que más bien lo enmascara.

  1. Infertilidad

Como las mujeres con SOP no ovulan regularmente, cuando se desea la fertilidad, el objetivo primario es la inducción de la ovulación.

Este tipo de tratamiento puede restaurar la fertilidad de mujeres infértiles anovulatorias. El éxito del tratamiento está influenciado por la selección de las pacientes, el tipo de anovulación tratada y la presencia o no de otros factores agregados. También afectan al pronostico la edad de la mujer y la historia de fracasos previos ante estos métodos.

En esta patología la inducción de la ovulación se logra a partir de la reducción de las consecuencias adversas de la retroalimentación de los estrógenos sobre la secreción hipofisaria de gonadotropinas (por medio de la estimulación ovárica con FSH).

El inductor de la ovulación más utilizado es el citrato de clomifeno. Las mujeres con SOP que no logran el embarazo con clomifeno pueden recibir inyecciones de gonadotropinas solas o en combinación con antagonistas de la GnRH.

Las mujeres que no se embarazan con drogas únicamente pueden combinarlas con inseminaciones intrauterinas con la muestra de esperma de su pareja y algunas tienen que recurrir a la fertilización in vitro.

Antiguamente en algunos casos se efectuaba una resección en cuña de los ovarios, de esta forma se podían restablecer las menstruaciones y lograr una tasa aceptable de embarazos. Los resultados no son siempre permanentes, y acarrea el riesgo de generar adherencias que comprometen la fertilidad futura. Actualmente este sistema está siendo substituido por la laparoscopia, que obtiene los mismos resultados evitando lesiones y adherencias.

La laparoscopia consiste en la introducción de un instrumento óptico en el abdomen que permite ver directamente los órganos pélvicos. Al principio sólo se usaba para diagnóstico pero actualmente también se utiliza para realizar cirugía. Normalmente se hace bajo anestesia general. Se realiza una pequeña incisión debajo del ombligo por la que se insufla dióxido de carbono para distender la cavidad abdominal y que el laparoscopio puede ser introducido con seguridad. El laparoscopio se conecta a una fuente de luz para examinar la cavidad pélvica. Se hace una segunda incisión debajo de la línea de vello púbico insertando pinzas o fórceps especiales. Estas dos incisiones no dejan huellas una vez curadas.

Resistencia a la Insulina y SOP

Hace unos ocho años se descubrió que un porcentaje elevado (entre el 50% y el 80% según fuentes) de las mujeres con ovario poliquístico tenían resistencia a la insulina y se observó que la hiperinsulinemia (exceso de insulina) aumenta la producción de andrógenos (hormonas masculinas) en el ovario, ya que éstos tienen receptores de insulina.

Precisamente, el aumento de andrógenos es uno de los factores que desencadenan algunas de las alteraciones y síntomas característicos del SOP, como acné, hirsutismo e irregularidades menstruales.

En una investigación realizada en Chile se encuestó y examinó a 120 mujeres y sus familias. Además de observar que el 12,4% de aquellas con ovario poliquístico tenía diabetes, a diferencia del 5,1% de las sanas, se comprobó que existe el doble de casos de diabetes en padres de mujeres con SOP, en comparación con los padres de mujeres sanas.

Aparentemente, es el hombre quien porta y transmite el gen de resistencia a la insulina, más que la madre. Este gen se une al que determina el desarrollo de ovarios poliquísticos. A partir de esto, los investigadores plantean que el SOP podría ser considerado un marcador genético de ciertas patologías metabólicas, como la diabetes y la hipertensión.

La insulino-resistencia es el componente del SOP que implica más riesgos a largo plazo, como hipertensión, diabetes, arteriosclerosis, obesidad y dislipidemias (alteraciones en el nivel de lípidos).

Sin embargo, la presencia del Síndrome de Ovario Poliquístico no sólo tiene efectos sobre la mujer que lo padece, sino que ahora también se ha asociado a sus ascendientes más directos, incluyendo padres y abuelos. Según las últimas investigaciones, el padre y el abuelo de una paciente de SOP tiene 2,7 veces más riesgo de presentar de manera precoz alguna patología metabólica en comparación con los familiares de una mujer sana. De esta forma el SOP podría considerarse un marcador genético que podría facilitar el diagnóstico de las patologías relacionadas con la resistencia a la insulina no solamente en las pacientes de SOP sino en sus familiares más directos.

¿Qué es la Resistencia a la Insulina?

La insulina es una hormona producida en el páncreas que regula la cantidad de glucosa en la sangre.

Lo normal es que la insulina se una a un receptor y envíe un mensaje a la célula para que ésta capte la glucosa. Sin embargo, algunas veces este intercambio de información falla porque el sistema de señalización está alterado por factores genéticos. A esto se le llama resistencia a la insulina o insulino-resistencia. En la diabetes tipo 2 y en el SOP esto ocurre principalmente en los músculos, pero también en el hígado cuando la paciente es obesa.

A raíz del problema la célula informa al páncreas que carece de la insulina necesaria y éste tiende a producir más, aunque el organismo en realidad no la necesite.

La resistencia a la insulina se agrava con la inactividad física, obesidad situada en la parte abdominal, el hiperandrogenismo, el embarazo, la edad y medicamentos como los diuréticos, corticoides y esteroides. La hiperinsulemia estimula la acumulación de lípidos (grasas), altera el metabolismo de las lipoproteínas y el colesterol, y eleva la producción de andrógenos. Esto aumenta la obesidad y, por lo tanto, empeora la resistencia a la insulina, formándose así un círculo vicioso que dificulta enormemente la reducción de peso.

La excesiva producción de insulina puede suceder durante muchos años antes de que exista alguna evidencia de intolerancia a la glucosa. Esto puede ir aparejado de hipertensión arterial, obesidad, dislipidemia, secreción de mayor cantidad de andrógenos y un ovario hiperestimulado, que sigue produciendo hormonas masculinas y generando, por consiguiente, acné, hirsutismo y otros trastornos. Sin embargo, el exceso de trabajo a que se ve sometido el páncreas acaba provocando que éste empiece a fallar y deje de secretar la insulina necesaria. Es ahí cuando se dispara la glucosa (hiperglicemia) y aparece la diabetes. Uno de los aspectos más críticos es que la insulino-resistencia puede permanecer no reconocida por mucho tiempo, haciendo que el daño metabólico ocurra mucho antes de que un examen fortuito lleve a su diagnóstico. Para cuando la capacidad de producción de insulina se ve afectada suficientemente para permitir una elevación continua del azúcar sanguíneo la gran mayoría de personas han sido diabéticas un promedio de 5 a 10 años.

Dieta

Las mujeres con SOP que presentan resistencia a la insulina (RI) tienen tendencia a engordar con mucha facilidad, y esto agrava aún más la RI y los síntomas empeoran, las reglas se atrasan más, la piel se vuelve grasienta, se cae más el pelo, el hirsutismo y el acné se agudizan y se acentúan las fallas de ovulación, de fecundación y de implantación, afectando seriamente la fertilidad. Por ello es necesario controlar el peso o reducirlo en caso de obesidad, siendo la dieta y el ejercicio básicos para conseguirlo.

Un estudio realizado en Gran Bretaña demostró que 9 de 11 mujeres obesas con SOP regularizaron sus ciclos al bajar un 5% de peso, y que 5 de 7 pacientes infértiles con SOP quedaron embarazadas. La pérdida de peso en las mujeres obesas baja los niveles de insulina, a la vez que se reduce la resistencia a la misma.

A pesar de la importancia de controlar el peso, las pacientes con SOP no pueden seguir cualquier dieta, ya que los niveles excesivos de insulina llevan implícita una adicción a los carbohidratos.

Esto es debido a que la RI produce niveles elevados de la serotonina cerebral, que es una sustancia antidepresiva que suele estar muy alto por la mañana, haciendo que estas pacientes tiendan a rechazar el desayuno. Por las tardes la serotonina desciende y provoca angustia y tristeza, aumentando los impulsos adictivos hacia los dulces, chocolates y otros hidratos de carbono. Al ingerir carbohidratos al atardecer la serotonina se incrementa, ejerciendo efectos antidepresivos. Estos altibajos de la serotonina, además de inducir una adicción hacia los carbohidratos, también determinan una alimentación con un horario invertido, las pacientes con SOP casi no desayunan y al atardecer, cuando la insulina funciona peor es cuando más hidratos de carbono ingieren.

Desayunar poco hace que el organismo se adapte al ayuno, recurre a las proteínas de los músculos, que se utilizan como combustible, y el resto del día ahorra energía acumulando grasa de reserva, de esta forma se engorda aunque se coma poco. Ingerir carbohidratos al atardecer hace que se utilicen como combustible durante la noche, en lugar de usar la grasa de reserva, bloqueando el adelgazamiento nocturno. Estas pacientes cada vez tienen menos músculo y más grasa.

Por todo esto, es necesario que las pacientes con SOP sigan una dieta que, aparte de hacerles perder peso, controle la adicción a los carbohidratos. Es importante desayunar por la mañana, incrementando la ingesta de proteínas. Éstas controlan el hambre a largo plazo, aumentan la fuerza muscular y aceleran el metabolismo, permitiendo un adelgazamiento rápido y evitando el retorno del sobrepeso.

Los hidratos de carbono deben ingerirse principalmente en el desayuno, ya que en ese momento la insulina los conduce a los músculos. Los dulces deber tomarse también durante la mañana, ya que así mantienen la serotonina elevada durante todo el día y se evita su descenso al atardecer. En el almuerzo no se deberían tomar carbohidratos ni dulces, y en la cena deberían evitarse totalmente, ya que la insulina funciona mal por la noche y así su nivel se eleva.

Al no consumir carbohidratos a partir del mediodía, la insulina no se eleva y permanece baja toda la tarde y la noche. Esto mejora sustancialmente la fertilidad. Al no elevarse la insulina esta no afecta el ovario y no interfiere la ovulación ni la implantación. Si además adelgaza la fertilidad se incrementa aún más.

Los medicamentos como la Metformina mejoran la sensibilidad a la insulina y aminoran sus elevaciones en respuesta a los azúcares y harinas, pero los medicamentos sólo funcionan cuando hay dieta, facilita el adelgazamiento y corrige el metabolismo azucarado.

Alimentos Recomendados

La dieta para las pacientes con SOP no se baja en el recuento de calorías, sino en el tipo de alimentos y su distribución a lo largo del día. Si bien ya he dicho que los hidratos de carbono deben tomarse durante la mañana y evitarse por la tarde, también es importante tener en cuenta el tipo de alimentos.

Hay que evitar los alimentos que elevan rápidamente el nivel de glucosa en sangre, ya que esto hace aumentar la secreción de insulina. Algunas comidas y algunos patrones alimenticios estimulan la liberación de insulina más que otros. El Índice Glicémico es una lista de alimentos basada en la velocidad a la que aumentan el nivel de glucosa en la sangre.

En los primeros puestos de la lista se encuentran los alimentos que más elevan el nivel de glucosa, que en general son los azúcares simples y las féculas, los cereales para el desayuno más habituales, el pan integral, el arroz (integral o blanco), las patatas y el maíz.

Al final de la lista se encuentras las manzanas, las peras, el helado y la leche, siendo alimentos que no influyen mucho en el nivel de glucosa.

Las grasas y las proteínas hacen que el proceso de digestión sea lento, por lo que la glucosa se libera más lentamente en la sangre, y se libera menos cantidad de insulina. Esto explica por qué el helado, a pesar de tener mucho azúcar, se encuentra al final de la lista, ya que tiene gran cantidad de proteínas y grasa.

Algunos minerales como el magnesio (1,000 mg/día), el cromio y el vanadio están directamente envueltos en la regulación de los niveles de insulina y en la respuesta celular a la insulina. Algunos médicos recomiendan tomar 400 mcg de cromio pico-linate y 30 mg de vanadio a diario en caso de resistencia a la insulina y sobrepeso. En concreto el cromio pico-linate es capaz de mejorar en gran medida la sensitividad a la insulina.

Los ácidos grasos esenciales, sobretodo los conocidos como “omega-3” también pueden mejorar la sensitividad a la insulina. La fuente más rica de este ácido esencial es el ácido alfa-linoleico, que se encuentra en el aceite de lino.

Ejercicio

El ejercicio físico de tipo cardiovascular (aeróbico) está directamente asociado a una mayor utilización de la glucosa, sobre todo cuando es de baja intensidad (moderado) y de larga duración (sostenido), mejorando así la sensibilidad a la insulina.

Los principales beneficios del ejercicio son la mejora de la sensibilidad a la insulina, pérdida de peso, control del apetito y sensación mejorada de bienestar.

Lo ideal sería un programa de ejercicio aeróbico durante 20-60 minutos de 3 a 5 veces a la semana. Una única sesión de ejercicio aeróbico puede aumentar la sensibilidad a la insulina durante un período de hasta 12-24 horas, dependiendo de la duración y la intensidad del ejercicio. El entrenamiento físico habitual supondrá un efecto beneficioso sostenido sobre la acción de la insulina.

El ejercicio aeróbico permite utilizar las fibras musculares de tipo I, que tienen las siguientes características:

  • Alta actividad oxidativa
  • Incorporan oxígeno a la célula muscular para producir energía
  • Alta densidad capilar en el músculo esquelético
  • Contracción lenta y resistente a la fatiga
  • Metabolizan la glucosa dependiente de la insulina, disminuyendo el nivel de glucosa en sangre sin necesidad de producir insulina para ello.

La función fisiológica del ejercicio físico en la insulina, está determinada por las células beta del páncreas que liberan insulina ante un incremento del azúcar; la que se une a un transportador de proteína de la sangre para introducir la glucosa a las células musculares, hepáticas, adipositos entre otras. La insulina para que tenga efecto en el músculo esquelético debe unirse a un receptor. El receptor de insulina está compuesto por 2 unidades Alfa (extracelular) y 2 unidades Beta. La insulina se une a una unidad Alfa autofosforila (más 1 fosfato) y a la proteína tirosina quinasa, estimulando otras reacciones bioquímicas intracelulares produciendo la translocación de la proteína GLUT-4 incrementando el número de receptores de la insulina activos en la Membrana Citoplasmática (MC).

El resultado de la práctica del ejercicio físico moderado y sostenido permite aumentar el número de proteínas GLUT-4 de la MC, mejorando la sensibilidad a la insulina. Todo este proceso permite introducir la glucosa y otros nutrientes en la célula, recuperando los niveles normales de glucosa en la sangre.