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¿Qué es la vitrificación de embriones? – Cuándo y cómo se hace

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La congelación de embriones es una técnica de reproducción asistida utilizada para preservar los embriones resultantes de un tratamiento de fecundación in vitro (FIV), los cuales no han podido ser transferidos a la madre en ese momento.

El método utilizado hoy en día para congelar los embriones es la vitrificación, un tipo de congelación ultrarrápida que presenta múltiples ventajas frente a la clásica congelación lenta.

Las altas tasas de supervivencia de los embriones tras su desvitrificación han permitido optimizar los tratamientos de FIV, lo que hace que sean necesarios menos ciclos de estimulación para conseguir el embarazo.

¿Qué es la vitrificación?

La vitrificación es una técnica de congelación ultrarrápida basada en la utilización de unas sustancias llamadas crioprotectores, que protegen a las células, y una velocidad de enfriamiento muy elevada. Con esto, se evita la formación de cristales en el interior de las células, los cuales dañarían las estructuras internas y provocarían la muerte celular.

En la actualidad, la vitrificación se utiliza de manera rutinaria tanto para la criopreservación de óvulos como de embriones. De hecho, se ha convertido en una herramienta básica de la reproducción asistida. Gracias a ella, se pueden preservar los embriones para su uso posterior.

Los embriones permanecen congelados a -196 °C en tanques de nitrógeno líquido hasta que la mujer o la pareja decida utilizarlos. Pueden conservarse durante un tiempo indefinido sin perder las características que tenían en el momento de la vitrificación. Así, los embriones se pueden utilizar meses o años después para buscar un embarazo.

Cuándo vitrificar embriones

Durante un tratamiento de FIV, después de la estimulación ovárica y la fecundación de los óvulos, se obtienen varios embriones que pueden permanecer en cultivo varios días.

Estos embriones no pueden sobrevivir más de 6 días en cultivo. Por tanto, será necesario criopreservarlos hasta decidir cuál va a ser su destino.

En concreto, los motivos principales para vitrificar embriones son los siguientes:

• No ha sido posible realizar la transferencia embrionaria en el mismo ciclo de estimulación. Por ejemplo, cuando la mujer tiene riesgo de sufrir el síndrome de la hiperestimulación ovárica o cuando el endometrio no ha engrosado lo suficiente y no está receptivo.

• Se ha realizado la transferencia embrionaria en fresco, pero quedan embriones sobrantes que pueden transferirse en próximos intentos, ya sea por haber obtenido un negativo o para tener un segundo hijo en el futuro.

• Preservación de la fertilidad. Algunas parejas deciden congelar embriones en lugar de óvulos y semen por separado.

• Se ha hecho una biopsia a los embriones para hacer un DGP, pero hay que esperar varios días a los resultados.

• Durante una ovodonación si no se ha podido sincronizar a la donante con la receptora de óvulos. En este caso, es posible congelar los óvulos donados o los embriones después de su fecundación.

• Hay embriones sobrantes de un ciclo y la pareja o mujer decide donarlos a otras personas con problemas de infertilidad.




Ventajas

Como ya hemos comentado, la vitrificación de embriones ha permitido optimizar los tratamientos de FIV al máximo. Gracias a esto, en lo últimos años ha aumentado la tasa de embarazo acumulada, es decir, la tasa de embarazo por punción con un solo ciclo de estimulación ovárica.

El desgaste físico y emocional es mucho menor para las pacientes, ya que no tienen que volver a pasar por todos los pinchazos de la medicación hormonal al hacer una transferencia de embriones congelados.

Por otra parte, la vitrificación embrionaria también ha contribuido a reducir la tasa de embarazo múltiple, ya que hay embriones disponibles que se pueden transferir por separado.

Por último, al comparar con la técnica de congelación lenta tradicional, la ventaja más importante que ofrece la vitrificación es que la tasa de supervivencia de los embriones supera el 90%.

Técnica de vitrificación

Para llevar a cabo el proceso de vitrificación con éxito, es necesario que el personal del laboratorio tenga mucha experiencia, ya que es una técnica complicada que debe hacerse respetando unos tiempos muy cortos.

El método más habitual de vitrificación es el Cryotop de la marca Kitazato. A continuación, vamos a enumerar los pasos generales de la técnica:

• Deshidratar los embriones pasándolos de un medio a otro con una concentración creciente de crioprotectores.

• Colocar con mucho cuidado los embriones encima del sistema de soporte para su congelación que, en el caso del Cryotop, es una pajuela.




• Introducir la pajuela con los embriones en una cubeta pequeña con nitrógeno líquido.

• Colocar la tapa o capuchón a la pajuela con la precaución de no alejarla de los vapores del nitrógeno líquido.

• Por último, guardar la pajuela cargada con los embriones dentro del tanque de nitrógeno líquido para su conservación.




Durante todo este proceso, se consigue que los embriones pasen de la temperatura de cultivo (37 °C) a la temperatura de congelación en nitrógeno líquido (-196 °C) en tan solo unos segundos.

Por otra parte, es importante tener en cuenta que los embriones deben tener una calidad mínima para poder resistir los procesos de congelación y descongelación. Por tanto, aquellos embriones que no se desarrollen bien o que presenten signos de degeneración no se vitrifican.

Desvitrificación de embriones

El proceso de desvitrificación es más rápido y sencillo que el anterior. Simplemente, hay que sacar la pajuela con los embriones del nitrógeno líquido, sacar la tapa e introducirla directamente en un medio a 37 °C.

Con la ayuda de la pipeta se despegan los embriones de la pajuela tirándoles medio de cultivo encima. A continuación, se van pasando los embriones por varios medios con concentraciones decrecientes de crioprotectores. Así se consigue la rehidratación celular, de forma que se van reemplazando los crioprotectores por agua.

Es muy importante respetar los tiempos del protocolo de desvitrificación para hacerlo correctamente, ya que de lo contrario podrían dañarse las estructuras celulares del embrión y no sobrevivir.

Generalmente, la desvitrificación embrionaria se realiza el mismo día de la trasferencia, con unas horas de antelación para comprobar el estado del embrión. Por lo demás, la transferencia se hace igual que con embriones en fresco.

Éxito del tratamiento

Los tratamientos con embriones en fresco presentan tasas de embarazo ligeramente mayores que aquellos en los que se utilizan embriones vitrificados. Aún así, los embriones criopreservados son capaces de continuar su desarrollo de forma normal, implantar y dar lugar a un bebé sano.

Según el informe estadístico de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) del 2015, mientras que la tasa de embarazo por cada transferencia de embriones en fresco es del 36,4%, la tasa de embarazo por cada transferencia de embriones congelados es del 35,8%.

Esta tasa no tiene en cuenta los embriones que no sobreviven al proceso. Por tanto, aunque la diferencia sea poca debido a que la mayoría de embriones sobreviven, hay que tener en cuenta que el embarazo se consigue en un 33.6% de los casos por cada descongelación.

Por otra parte, la tasa de embarazo por la transferencia de blastocistos en fresco es del 46.9%, un poco más elevada que la tasa de embarazo por la transferencia de blastocistos congelados, que es del 41.5%.




Lograr el embarazo tras una transferencia de embriones criopreservados va a depender de los siguientes factores:

• La supervivencia de los embriones tras la descongelación

• La calidad embrionaria y su capacidad de desarrollo

• La receptividad del endometrio en el momento de la transferencia

Como ya hemos dicho, la tasa de supervivencia de los embriones tras la desvitrificación es muy elevada y éstos suelen sobrevivir intactos. Para ello, es imprescindible que el laboratorio cuente con un buen programa de vitrificación y que el personal de laboratorio tenga la preparación adecuada para llevar a cabo el proceso.

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