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Anatomía femenina

Para entender el proceso reproductivo es necesario conocer la anatomía y la fisiología que lo hacen posible: cómo se desarrollan el óvulo y el espermatozoide, cómo ocurre su unión en los genitales internos, su transporte interno y el proceso de implantación en el útero.

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El útero y el cuello uterino

En el fondo de la vagina se encuentra el cuello del útero, que tiene un orificio que permite la salida del endometrio o tejido menstrual y la entrada de los espermatozoides. En el proceso de reproducción femenino, cuando llega la fase ovulatoria, el cuello uterino produce una especie de flujo o moco que ayuda a los espermatozoides a entrar en la cavidad uterina, con el objetivo de fertilizar el óvulo maduro alojado en la trompa de Falopio. Quizás el cambio más impresionante del cuello uterino ocurre en el momento del parto, cuando es capaz de dilatarse hasta 10 cm en pocas horas para permitir la salida del feto.

El endometrio

Dentro de la cavidad del útero está el endometrio, un tejido que comienza a crecer luego de la menstruación y que al cabo de 21 días está preparado para recibir el producto de la concepción. Es la “cuna” que se prepara para recibir el embrión y luego acoger el feto durante los 280 días de vida intrauterina. Si no ocurre el embarazo, el útero genera contracciones que expulsan el tejido del endometrio en forma de regla y comienza una nueva preparación para el siguiente ciclo.

Las trompas de Falopio

A ambos lados del útero están las trompas de Falopio, dos tubos musculares de unos 13 cm de longitud que conectan los ovarios con el útero. En la parte distal de la trompa hay una estructura en forma de “mano”, llamada fimbria, que abraza o recoge al ovario en el momento de la ovulación, permitiendo la captación del óvulo luego de su expulsión.

La trompa es el lugar donde se lleva a cabo la fusión del óvulo con el espermatozoide para formar el cigoto o futuro embrión. El embrión pasa unos 4 o 5 días de desarrollo en la trompa antes de dirigirse al útero para implantarse en el endometrio.

El óvulo y su desarrollo

El óvulo es la célula sexual femenina que se produce en el ovario. Los óvulos se forman desde antes del nacimiento de una niña en un proceso llamado ovogénesis, mediante el cual las células germinales primitivas se van desarrollando hasta convertirse en ovocitos primarios en metafase I. De 7 millones de óvulos que tienen los ovarios mientras la niña está en el vientre de su madre, solo quedan 400.000 al momento de su nacimiento, que permanecen en reposo hasta la primera menstruación en la pubertad, cuando empiezan a liberarse tras el aumento de la hormona folículo estimulante (FSH). Cada mes se utilizan unos 1.000 ovocitos, de los cuales solo uno llega a la etapa final de maduración (metafase II).

Si se considera que la mujer tiene 12 ciclos menstruales anuales y unos 400 ciclos durante toda su vida reproductiva, y se gastan 1.000 óvulos por ciclo, es fácil comprender que al llegar a los 45–50 años se habrán agotado los 400.000 ovocitos que tenía al nacer. Una vez agotados los folículos y la reserva ovárica, se suspende la menstruación y comienza la menopausia.

Solo 400 ovocitos son liberados por el ovario a lo largo de la vida. Cuando se rompe el folículo y se libera el óvulo, captado por la trompa de Falopio, los folículos y óvulos inmaduros restantes —como la gran mayoría de los espermatozoides en el caso de los hombres— no realizan ninguna función, sobre todo si se toma en cuenta que el máximo número de hijos que una pareja puede tener rara vez excede los 20.

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La ovulación

El proceso de ovulación es la consecuencia de un complejo mecanismo hormonal que se origina en una glándula del cerebro llamada hipófisis. Esta secreta las gonadotropinas FSH y LH, que inducen la liberación de estrógenos y progesterona por el ovario. Estas hormonas producen modificaciones en el aparato reproductor, como la producción de moco cervical para favorecer la penetración de los espermatozoides, el desarrollo del endometrio donde se anida el embrión, y el crecimiento del folículo que se romperá para que ocurra la ovulación.

El óvulo es liberado por el ovario 14 días antes de la regla siguiente, pero no necesariamente 14 días después de la regla anterior. Esto es importante, sobre todo al usar métodos naturales de planificación familiar. Por ejemplo, si una mujer tiene ciclos de 26 días, la ovulación ocurrirá 12 días luego del primer día de la regla; en un ciclo de 36 días, ocurrirá 22 días después; pero en ambos casos la ovulación ocurrió 14 días antes de la regla siguiente. El óvulo se mantiene fértil por un período de 12 a 24 horas, y ese es el tiempo del que dispone el espermatozoide para fertilizarlo.

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Desarrollo embrionario humano: del cigoto al blastocisto