Gestamos - Unidad de Medicina Reproductiva | 25 años de experiencia
Gestamos Unidad de Medicina Reproductiva es una línea de negocios de Gestababy
60.7% tasa de embarazo (T1- 2026) | Solicita tu cita Español / Inglés

Comprometidos con tu salud y bienestar.
25 años dando excelentes resultados.

Supervisado por:
Supervisado 1 Supervisado 2
Genética Reproductiva

Genética Reproductiva

Tu mapa genético puede revelar las claves para lograr
un embarazo exitoso

La genética reproductiva es una de las áreas más apasionantes y determinantes dentro de la medicina moderna.

Gracias a ella, hoy comprendemos mejor cómo los factores genéticos influyen en la fertilidad, el desarrollo embrionario y la salud del futuro bebé. En los últimos años, los avances en genética han cambiado por completo la manera en que se abordan los tratamientos de fertilidad, permitiendo diagnósticos más precisos, tratamientos personalizados y resultados más seguros.

Pero este camino comienza mucho antes del laboratorio: inicia en la consulta de fertilidad, donde la historia de cada paciente se convierte en el punto de partida para una atención integral.

Genética reproductiva

La consulta de fertilidad: el primer paso hacia un embarazo sano

Toda historia reproductiva comienza con una pregunta: ¿por qué no logramos el embarazo?

La consulta de fertilidad busca responder desde una visión completa, que une la ciencia médica con el acompañamiento humano. Durante esta primera valoración, el especialista evalúa antecedentes médicos, evalúa el ciclo ovulatorio, los niveles hormonales, el semen y el estado general de salud de ambos miembros de la pareja. Sin embargo, en muchos casos, los resultados de estos estudios tradicionales no explican completamente la causa de la infertilidad. Aquí es donde la genética reproductiva cobra un papel esencial.

Se ha demostrado que cerca del 50% de las causas de infertilidad tienen un componente genético. Es decir, detrás de alteraciones ovulatorias, fallas de implantación o baja calidad espermática, pueden existir variantes genéticas que impiden la concepción o afectan la evolución del embarazo. Por eso, cada vez más parejas incluyen estudios genéticos dentro de su evaluación inicial: conocer esta información permite actuar con precisión, anticipar riesgos y diseñar un tratamiento realmente personalizado.

Comprender el origen: genética en los futuros padres

La fertilidad no depende solo de los óvulos o los espermatozoides: depende también del código genético que cada uno de ellos porta. Estudiar la genética de los futuros padres es, en realidad, una forma de prevenir enfermedades hereditarias, de entender cómo su biología influye en la capacidad reproductiva y de garantizar que la concepción ocurra en las mejores condiciones posibles.

Genética en el hombre

En el varón, algunas alteraciones cromosómicas pueden afectar la producción y calidad de los espermatozoides. Trastornos como el síndrome de Klinefelter y las microdeleciones del cromosoma (Y) son causas frecuentes de azoospermia (ausencia de espermatozoides) u oligozoospermia severa (baja concentración espermática).

Estos hallazgos solo pueden identificarse mediante estudios genéticos especializados, como el cariotipo o la detección de deleciones del cromosoma (Y), que permiten establecer un diagnóstico claro y definir la estrategia terapéutica más adecuada.

Genética en la mujer

En la mujer, los factores genéticos pueden influir tanto en la reserva ovárica como en la calidad de los óvulos. Algunos síndromes, como el X frágil premutado, la trisomía X o el síndrome de Turner, pueden provocar insuficiencia ovárica prematura, es decir, una pérdida temprana de la función ovárica. Detectar estas condiciones a tiempo es clave para planificar la maternidad y elegir el momento más adecuado para intentar un embarazo o recurrir a técnicas de preservación de la fertilidad.

Panel de Portadores de Enfermedades Recesivas

Una vez valorada la salud genética individual, el siguiente paso es conocer la compatibilidad genética de la pareja. El test de portadores analiza cientos de genes para identificar si alguno de los dos es portador sano de una mutación que podría transmitirse a su hijo. Las enfermedades recesivas solo se manifiestan si el bebé hereda dos copias alteradas del mismo gen (una de cada progenitor). Si ambos padres son portadores de la misma mutación, el riesgo de tener un hijo afectado es del 25%.

Enfermedades como la fibrosis quística, la anemia falciforme o algunas distrofias musculares pueden prevenirse completamente con esta información. Así, la genética se convierte en una herramienta de prevención anticipada, que protege no solo el deseo de ser padres, sino también la salud de las generaciones futuras.

Genética del embrión

Del laboratorio al comienzo de una nueva historia: genética del embrión

Para las parejas que recurren a técnicas de reproducción asistida, la genética también juega un papel decisivo antes del embarazo. A través del estudio genético preimplantacional, es posible analizar los embriones creados en laboratorio para asegurarse de que tengan un número normal de cromosomas o que estén libres de enfermedades hereditarias.

1

PGT-A: Test Genético Preimplantacional para Aneuploidía. Este análisis puede detectar cromosomas completos que están de más o de menos (trisomías o monosomías), así como fragmentos de cromosomas que están duplicados o con deleciones (duplicaciones o deleciones parciales) y/o embriones mosaicos.

PGT INVASIVO (PGT-A)

Requiere la realización de una biopsia embrionaria con láser, que consiste en extraer de 4 a 6 células de la capa externa del embrión denominada trofoectodermo, luego estas serán analizadas en un laboratorio de genética, mientras el embrión queda vitrificado (congelado). Los resultados se concretan como un diagnóstico.

PGT NO INVASIVO

El análisis genético NO INVASIVO es un estudio no diagnóstico que examina el ADN libre de origen embrionario presente en el medio de cultivo donde se desarrollaron los embriones. Este enfoque evita la realización de una biopsia embrionaria, lo que permite minimizar el riesgo para el embrión. Su principal objetivo es priorizar aquellos embriones con mayor probabilidad de ser euploides (cromosómicamente sanos) para su transferencia.

2

PGT-M: Test Genético Preimplantacional para Enfermedades Monogénicas. Este test permite identificar la presencia de genes específicos que pueden causar enfermedades hereditarias, asegurando que solo se implanten los embriones libres de mutaciones asociadas a condiciones familiares. Se realiza mediante el análisis de células obtenidas por biopsia del trofoectodermo por biopsia embrionaria.

3

PGT-SR: Test Genético Preimplantacional para Reorganizaciones Estructurales. Este análisis es útil para detectar reordenamientos cromosómicos, como translocaciones, que pueden afectar la viabilidad del embarazo o aumentar el riesgo de aborto espontáneo. Se realiza mediante el análisis de células obtenidas del trofoectodermo por biopsia embrionaria.

Proceso de análisis genético del embrión

Genética durante el embarazo: cuidando al bebé desde el inicio

Cuando el embarazo ya ha comenzado, la genética sigue siendo una aliada fundamental. El desarrollo fetal depende de un equilibrio genético perfecto, y cualquier alteración puede derivar en complicaciones gestacionales o en enfermedades congénitas. Por eso, en el control prenatal moderno se incluyen estudios que permiten evaluar la salud genética del bebé desde las primeras semanas de gestación, sin poner en riesgo el embarazo.

NIPT: prueba prenatal no invasiva

El NIPT (Non-Invasive Prenatal Test) es un análisis que detecta fragmentos de ADN fetal circulando en la sangre materna. A partir de esta muestra se puede identificar con altísima precisión (más del 99%) la presencia de alteraciones cromosómicas como:

1
Síndrome de Down (trisomía 21)
2
Síndrome de Edwards (trisomía 18)
3
Síndrome de Patau (trisomía 13)

A diferencia de otros procedimientos, el NIPT no representa ningún riesgo para el bebé ni para la madre. Se recomienda a todas las embarazadas, pero especialmente a mujeres mayores de 35 años o con antecedentes familiares de alteraciones genéticas. El estudio se complementa con la ecografía de alta resolución y los biomarcadores del primer trimestre, logrando una visión integral del bienestar fetal.

El propósito es simple pero profundo: detectar a tiempo, proteger y acompañar el desarrollo de una nueva vida.